Nacieron en Reino Unido en 2014. Llegaron a Argentina en 2016 con su abuelo, ciudadano argentino que obtuvo su tutela legal. Tenían partidas de nacimiento. Pero no tenían identidad.
Sus pasaportes decían una sola palabra: Apátridas.
Durante años, nadie pudo resolver lo más importante. Pudieron acceder parcialmente a educación y atención médica, pero permanecían invisibilizados por el sistema — sin DNI, sin nacionalidad, sin existencia legal en Argentina.
En mayo de 2024 decidí intervenir, luego de estudiar el caso a solicitud de su abuelo Ricardo Barber.
El camino no fue simple. Requirió activar procedimientos excepcionales ante la Dirección Nacional de Migraciones, canalizar el caso a través de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE), gestionar residencias precarias, coordinar con organismos públicos y privados, acompañar su proceso educativo junto a su maestra integradora y articular con el sistema de salud para encontrar los profesionales especializados que realmente necesitaban.
Muchos de estos procedimientos no tenían antecedentes claros. Cada obstáculo requirió una solución nueva.
Después de dos renovaciones de residencia precaria, múltiples presentaciones y una articulación sostenida entre organismos e instituciones, Ricardo y Leonardo obtuvieron sus Documentos Nacionales de Identidad argentinos.
Pero el proceso no terminó ahí.
La obtención del DNI abrió nuevos desafíos: incorporación a la obra social de su abuelo, tramitación de CUIT y ANSES, acceso a prestaciones de salud y gestión del Certificado Único de Discapacidad — todo en un caso sin precedentes claros que requirió nuevas articulaciones y soluciones a medida.
Ricardo y Leonardo presentan condición del espectro autista. Y también capacidades intelectuales sobresalientes y un nivel de comprensión significativamente avanzado para su edad.
El próximo desafío es construir las condiciones para que puedan integrarse plenamente a la comunidad, desarrollarse en igualdad de condiciones y proyectar un futuro acorde a sus enormes capacidades.
Lic María Fernanda Casas Guillot